LA VOZ DEL INTERIOR – septiembre 2007

septiembre 2007

Marcelo Álvarez volvió al colegio. Es que el tenor sigue en Córdoba y, entre sus paseos antes de regresar a Italia, visitó la escuela de niños cantores Domingo Zípoli, donde estudió de chico. “Esto es como refrescar mi espíritu”, contaba Álvarez ayer, entre sonidos de recreo.

En la visita por la escuela de la que fue alumno y en la que descubrió su pasión por la música, el tenor se detuvo a charlar con los estudiantes. “Estoy encantado con las preguntas de los chicos, son interesantes, inocentes, frescas”. El cantante lamentó no poder cantar con los chicos porque estaba afónico y se reencontró con quienes eran sus compañeros y hoy son profesores de la escuela.

Aprovechó, además, para ponerse la camiseta de ex alumno: “Es un orgullo esta escuela, un semillero de artistas que permite que la gente descubra su don, su vínculo con la música y los valores. Hoy veo el Coro Polifónico o la Orquesta y están llenos de zipoleanos”.

Y si las preguntas de los chicos fueron importantes para Álvarez, sus respuestas también: “Les dije a los chicos que no se dejen asustar por el pesimismo que algunos ven el el futuro de quien se quiere dedicar a la música. Lo importante es el deseo por la música y dejar que eso te impulse”, contó Marcelo. Y quien mejor que él para ser ejemplo: “Me fui a Europa sin dinero, a probar suerte con la música y más de 30 años. Pero decidí por mi vocación”.

LA VOZ DEL INTERIOR – septiembre 2007